La talla final que tendrá un niño o una niña está dada por una relación importante entre los genes de los padres y abuelos. El 80% están representados por estos, El 20% restante corresponde a factores nutricionales y ambientales, que pueden permitir (o evitar) que una generación llegue a ser más alta que la anterior.
Esto significa que la talla de los padres sirve como una referencia para la talla al final del crecimiento. Los niños después de los 4 años pueden crecer de 6 - 8 cm por año. Partiendo de esto puede sacar un promedio.