No, en ausencia de antecedentes personales específicos es poco probable que dichos síntomas se relacionen con un infarto, además de no presentar limitación para la actividad física. Es posible que estas molestias sean causadas por una costocondritis, espasmos musculares, neuritis intercostales o ansiedad.
Incremente la ingesta de líquidos, si percibe dolor puede emplear analgésicos locales o tomados de venta libre de forma inicial. Si el dolor es persistente, es recomendable que acuda a evaluación médica.