La asesoría en estos casos se debe realizar posterior a una valoración presencial, ya que se debe hacer una historia clínica completa, establecer los síntomas y la severidad de los mismos, qué tanta afectación tiene la calidad de vida, si hay o no un grupo de apoyo, entre otros. Se recomienda que se asista lo más pronto posible a una valoración por psicología o psiquiatría y allí se determine el tratamiento.