Este tipo de cirugías por lo general son de poca complejidad, es decir el riesgo es bajo. No obstante, en todo paciente adulto que va a ser sometido a algún evento quirúrgico y si padece alguna enfermedad crónica como lo es la hipertensión arterial, es conveniente que se le realice una valoración preoperatoria por su médico internista para estimar el riesgo exacto de la cirugía y sugerir las recomendaciones necesarias para que la cirugía sea del menor riesgo.